martes, 2 de febrero de 2010


Prometo no amarte eternamente, ni serte fiel hasta la muerte; ni caminar tomados de la mano, ni colmarte de rosas, ni besarte apasionadamente. Juro que habrá tristezas, habrá problemas y discusiones, y miraré a otros hombres como tú mirarás a otras mujeres. Juro que no eres mi todo, ni mi cielo, ni mi única razón de vivir, aunque te extraño a veces. Prometo no desearte siempre; a veces me cansaré de tu sexo, vos te cansarás del mío, y mi cabello en algunas ocasiones se hará fastidioso en tu cara. Juro que habrá momentos en que sentiremos un odio mutuo, desearemos terminar todo y quizás lo terminaremos, más te digo que nos amaremos, construiremos, compartiremos.
¿Ahora si podrás creer que te amo?